Casar propone impuesto a la IA para crear empleos: qué significa para trabajadores en Austin
El congresista Greg Casar, cuyo distrito incluye East Austin, propuso un impuesto federal sobre el uso de inteligencia artificial para financiar un programa masivo de empleo. La propuesta llega en un momento en que el desempleo juvenil supera la media nacional.
El congresista Greg Casar, representante del Distrito 35 de Texas, que incluye East Austin y varias de las comunidades latinas más densas del área metropolitana, propuso la semana pasada un impuesto federal sobre el uso de inteligencia artificial para financiar un programa nacional de empleos. Su argumento central: la IA eliminará millones de puestos de trabajo y el gobierno no tiene ningún plan para enfrentarlo.
La propuesta, planteada en un artículo de opinión publicado en The American Prospect, cobra especial relevancia para la comunidad latina de Austin, que concentra una alta proporción de trabajadores en sectores vulnerables a la automatización: transporte, logística, construcción y servicios.
El impuesto sobre "tokens": cómo funcionaría
Casar propone gravar a las empresas de IA en función de los "tokens", las unidades de datos que los modelos de inteligencia artificial procesan con cada consulta. Es decir, cuanto más use una empresa la IA para reemplazar trabajo humano, más pagaría.
La lógica detrás del mecanismo es directa: hoy las empresas pagan impuestos sobre la nómina cuando contratan personas, pero no pagan nada cuando reemplazan a esos trabajadores con sistemas de IA. Ese desequilibrio, argumenta Casar, equivale a un subsidio silencioso a la automatización.
Los fondos recaudados financiarían un programa de empleo público inspirado en la Works Progress Administration de los años 30, el programa del New Deal que empleó a millones de estadounidenses durante la Gran Depresión. Entre los destinos propuestos: reparación de infraestructura, cuidado de adultos mayores y reducción del déficit de maestros.
El contexto en Austin y entre jóvenes latinos
La propuesta de Casar no surge en el vacío. El desempleo entre jóvenes graduados universitarios de 22 a 27 años alcanzó el 5,6% en marzo, un 33% por encima de la media nacional, según la Reserva Federal de Nueva York. Las empresas tecnológicas con sede en Austin llevan meses reduciendo contrataciones de nivel inicial, precisamente los empleos de entrada a los que aspiran los jóvenes de primera generación universitaria.
En una encuesta de abril del Texas Politics Project, el 43% de los participantes dijo estar "muy preocupado" por el impacto de la inteligencia artificial en el empleo.
Las voces en contra
La propuesta no está exenta de críticos. James Dickey, ex presidente del Partido Republicano de Texas, argumentó ante KXAN que el miedo al desplazamiento tecnológico no tiene base histórica sólida: cuando llegaron las computadoras, predijo, los empleos de contabilidad desaparecerían, y ocurrió lo contrario. Dickey también advirtió que un impuesto sobre la IA podría frenar el desarrollo de una industria en crecimiento.
Desde el campo progresista, la senadora Elizabeth Warren (Massachusetts) publicó un artículo en paralelo al de Casar con una propuesta similar, lo que indica que la idea tiene tracción dentro del ala izquierda del Partido Demócrata de cara a las elecciones de mitad de periodo.
Qué sigue
Por ahora, la propuesta de Casar es un llamado público y un op-ed, no un proyecto de ley formalmente presentado en el Congreso. Para que avance necesitaría apoyo suficiente en la Cámara, donde los demócratas están en minoría.
Sin embargo, la presión política que genera tiene valor en sí misma: obliga al debate sobre quién paga los costos del cambio tecnológico en la economía. Para los trabajadores latinos de Austin, ese debate no es abstracto. Es la pregunta de si habrá trabajo disponible en cinco años en los mismos sectores que hoy sostienen a miles de familias en East Austin, Del Valle y Manor.